EL DOBLE BALÓN INTRAGÁSTRICO es una opción efectiva para la reducción de peso en obesos mórbidos y severos, siempre que se asocie a una dieta hipocalórica y a un cambio en los hábitos alimenticios y tengan una MOTIVACIÓN PERSONAL muy importante. Si la técnica no se acompaña de un programa de apoyo psicológico, de un control médico estricto, de la implantación de una dieta hipocalórica y de un régimen de vida activo, no servirá absolutamente de nada y el peso perdido se volverá a recuperar.

De esta forma, el individuo que esté barajando la posibilidad de someterse a esta técnica debe hacerse a la idea de que, una vez superados los efectos secundarios de la intervención (náuseas y vómitos principalmente, que suelen desaparecer en las primeras 48-72 horas y que se tratan con fármacos antieméticos), deberá hacer una dieta hipocalórica y una medicación gastroprotectora de obligatoria administración y durante los siete meses en los que lleve el DOBLE BIG, el paciente debe acudir a controles periódicos, aproximadamente dos veces al mes en los que los especialistas, evalúan la evolución del estado de salud general del sujeto.

Éste debe haber ‘cambiado el chip’ a lo largo de este tiempo para que, una vez que se le extrae los balones, sea este capaz de llevar una vida radicalmente diferente (en cuanto a alimentación, hábitos personales y actividad física) que le impida recuperar el peso perdido.

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